He vuelto a perder el punto de lectura. He vuelto a perder un autobús, he vuelto a quedarme sin aliento y a plantearme otro destino incierto. Y ahora, con la luz verde encendida y los ojos abiertos, rastreo las calles esperanza débil pero constante. Todo vuelve siempre. Todo vuelve a empezar. Y no hay punto de no retorno en este tipo de historias. Prefiero los bucles, parece. Es fácil volver sobre tus pasos si las páginas están numeradas. Es fácil retomar, con aire fresco y nuevos pájaros, la historia desde la primera página.
A good place to look to the future is when you are sat at the sea, with the salt up to your ankles and a view of the end of the pier, you may look down at your model’s feet and wish that you’d just float away, and the weather here is overcast and the sea is the same shade of grey, so the landscape before you looks just like the edge of the world, but to the left side and the right side, either way is a crazy golf course.
Esta semana estamos descubriendo quetodo vuelve. Serán las fechas y esa melancolía y el despilfarre y las buenas intenciones, who knows. Y me alejo un poco de mi amor incondicional e irracional por las canciones depresivas dark&twisty porque, as we said, todo vuelve - y ellas pueden esperar. I perquè aquesta, senyors, fa familia i Nadal.
Els Arctic Monkeys tornen a la càrrega amb Humbug, el seu tercer àlbum d'estudi. Després d'un èxit desmesurat que els va catapultar cap a la fama gràcies a Internet i les demos fetes per fans, els joves anglesos van arribar als primers llocs de les llistes de més venuts amb un assortit de cançons rabiosament animades que convidaven a ballar fins que el cos aguantés. En aquest nou treball, però, Arctic Monkeys se'ns presenten amb una estètica més fosca, amb cançons que recorden més a l'estil de Last Shadow Puppets (l'altre projecte musical del cantant Alex Turner) que no pas a la vitalitat dels seus primers treballs. Humbug afirma amb decisió que els Arctic Monkeys ja no són els nois inexperts i trapelles de Whatever people say I am, that's what I'm not, i que han sigut capaços d'entendre i plasmar que després d'una bona festa, sempre hi ha una bona ressaca, sense perdre, per descomptat, l'ironia característica a les lletres i les melodies pegadizas.
De dónde vienes y a dónde vas no importa mucho cuando entras a un apartamento desconocido por la ventana de un baño en una noche de lluvia.
Comprometerse o no, estar comprometido sin quererlo o saberlo, saber algo. Y los Beatles como banda sonora a una vida incierta pero placentera y sabrosa como un bol de fresas frescas.
Across the universe me ha tocado el corazón, pero aún no tengo claro si me lo estaba estrujando o abrazando.
Hay música que es poesía y poesía que es música (aunque yo sólo gasto de la primera).
Ben Gibbard es uno de esos seres humanos que parlotea tanto como los demás pero al cabo de un rato, cuando te ha hipnotizado y te marea a su gusto y antojo a lo largo de la canción, te dice *eso*. Te suelta *la frase*, *esa* que has estado esperando y no llegaba y cuando suena es la más especial que te han dicho nunca. Y luego no puedes pensar más que qué gran verdad. O sí, sí, llévame contigo. O vale, me muero porque lo pides tú. O cualquier otra frase que, sin quererlo, surge de la mediocridad de una canción normal para elevarse ante tí y soltarte OH SÍ, SOY UN POEMA.
the distance is quite simply much too far for me to row it seems farther than ever before oh no. I need you so much closer
and together there in a shroud of frost, the mountain air began to pass through every pane of weathered glass and i held you closer than anyone would ever guess
From the passenger seat as you are driving me home.
Con esto dan ganas de tirarse en (he dicho en) cualquier coche y decir sí, por favor, llévame lejos, rápido.
Cierras los ojos para volver a abrirlos al atardecer, ya sin capota, bajo el naranja oscuro que amenaza con dejar caer de golpe la noche. Luego inspiras hondo y la carretera, delineada estrictamente recta entre los grandes llanos, se nos presenta magnífica y solitaria. Observas mi pelo, que me azota la cara mientras conduzco con el ceño fruncido. I am driving you home.
Me preguntas algo que no entiendo. Y te miro un par de segundos con benevolencia. Dibujo una sonrisa tremendamente consciente y te digo que que más da. Vuelves a cerrar los ojos. Inspiras hondo. Qué más da, repito. I am driving you home.
Probablemente nosotros. Probablemente conduciendo por la Ruta 66. Probablemente, digo. Y ojalá, digo.
Que lo bueno si breve dos veces bueno es una mentira como una catedral. Que lo bueno es siempre corto, this is the real truth. En la horrible pero predeterminada tortura de no tener siempre lo que se quiere y echarlo de menos cuando se ha acabado, aparecen las perlitas.
Sonando por 26ª vez en mi PC. Creo que voy a crear una versión de 30 minutos enganchando la misma canción diversas veces seguidas. Y también lo haré con Lack of color, Milk, I'll follow you into the dark y quizás Your heart is an empty room.
Tal y como ha contado por ahíOriol, Russian Red fue a Girona hace un par de semanas. No fuí a ese concierto. Pero hace siete días tocó en Terrassa y, eh, no está muy cerca de mi casa que digamos, pero tenía que ir. Tenía porque Russian Red pasa más horas al día conmigo que con su madre. El problema es que ella no lo sabe.
Había visto un par de veces a Russian Red antes, pero en este último concierto me pasó algo un poco raro. Lourdes estuvo bien, versionó canciones que no esperaba que versionara (Mr. Lonely), cantó el repertorio de I love your glasses con algún retoque en alguna canción (The letters) y nos deleitó con las de siempre (No past land).
Pero no me emocionó.
Y la verdad, eso me jode un poco. Porque empiezo a pensar que si la primera vez que la escuché en directo (cantándo[me] a un metro, 50 personas, 55 minutos de espera, fòrum del FNAC de Plaça Catalunya) lloré un poquito me emocioné, fue porque me regalaba un pedacito de ella desinteresadamente. A lo mejor pagar para meterme en un recinto con 300 personas y ella y su grupo y el humo no es lo mío. A lo mejor fueron los gritos del público a medio concierto porque había ganado el Barça, y su cara de qué está pasando y su comentario de no sé ni quien juega hoy y el ambiente tenso y la gente hablando todo el rato.
Una de los mejores detalles: Improvisación (¿preparada?) de las lyrics en Fantasy Eyes para despedir el concierto: "I am leaving... Oh, we are leaving, we are living now!" y su sonrisa de travesura.
Un poco de publicidad nunca va mal. Son mis primeras canciones grabadas en estudio; otras en casa a lo cutre con el micrófono del ordenador. Hope you like it. www.myspace.com/enhea
Y sí, en inglés. Porque el idioma de la música es el inglés.
El stop-motion es una técnica de animación hecha a partir del sistema frame to frame. Lo que viene siendo a base de fotitos una detrás de otra. Tengo que reconocer que me llama realmente la atención sin saber muy bien por qué. Quizás me maravilla porque cabalga todo, quizás por las infinitas posibilidades del engaño visual a las que se presta la técnica y que revela lo imposible con imagenes desubicadas. Me maravilla el hecho de que el ojo (el tuyo, el mío) pueda recrear una secuencia a partir de tres imágenes fijas y se quede tan ancho.
Oh, dios mío. Esas voces que rasgan el ambiente y el alma. Las que salen de algún inframundo y se nos presentan tan descomunales, tan ásperas, tan sutiles. Las que se convierten en millones de gotas frías en el momento álgido. Las que él deja caer, como si no fueran suyas, donde más estremecen. ¡Cuando raspan, brrrrr! Oh, dios mío.
Pensé que era una de mis canciones de la vergüenza. Una de esas que van a mi lista secreta de cosas que escucho a veces, entre If you seek Amy, Single Ladies y demás.
Pero no, no lo era. Estaba muy equivocada. PERO MUCHO.
Porque Lykke Li se está haciendo un rinconcito en mi playlist. Si os gusta podéis seguir con I'm good, I'm gone; también en versión waypopsuperstar y acoustic en Glastonbury'08.