De dónde vienes y a dónde vas no importa mucho cuando entras a un apartamento desconocido por la ventana de un baño en una noche de lluvia.
Comprometerse o no, estar comprometido sin quererlo o saberlo, saber algo. Y los Beatles como banda sonora a una vida incierta pero placentera y sabrosa como un bol de fresas frescas.
Across the universe me ha tocado el corazón, pero aún no tengo claro si me lo estaba estrujando o abrazando.
Ayer, en el Cine Rex de Gran Via, proyectaron Megane (Glasses) como película inaugural del BAFF 2009, el festival de cine asiático de Barcelona. Naoko Ogigami (la directora de Megane) estaba allí, y deseó que nos gustara la comida que salía en la película, porque ella esperaba encontrar buena comida también en Barcelona. Después de langostas, ciruelas, ternera a la barbacoa con verduras, arroces varios y granizados frente al mar, se nos abrió un poco el apetito.
Megane es una película cute. Es minimalista y pausada, toca aquí, donde duele pero no lo sabes. Y luego dices, ojalá pudiera alojarme en Hamada. Te hace sonreír, de tan cute que es. De tan ingenua y casual y a la vez premeditada. Es una película sobre la importancia de las cosas, del estrés, del arte de sentarse a mirar el ocaso. Del no hacer nada y tenerlo todo. De ser uno mismo, sin nada, y serlo todo.
Totalmente recomendada por una humilde servidora.
Al salir, fuimos a Urquinaona y encargamos maki de salmón y arroz frito y tallarines con verduras para llevar.
He cogido seis prendas porque era el máximo permitido. Y me he metido en el probador. He estado más de 20 minutos. Luego he hecho un par de llamadas y éramos tres, en tres probadores, varios minutos más. Hacía mucho que no me gastaba tanto dinero por iniciativa propia en ropa. ¿Qué me está pasando? Antes me servía un trapo viejo. Ahora necesito un vestido gris, con flores, naranja, verde. O muero. Cuando hemos salido, una de nosotras se ha puesto a reír. Somos como la de Shopaholic, ha dicho. He recordado la película. Una de esas tantas conejitas de campus, que apareció un fin de semana en la cartelera y luego en los últimos videoclubs supervivientes a La Extinción. Una estudiante de periodismo que gasta demasiado en ropa y acaba teniendo éxito en una revista de economía ejemplificando sus artículos con metáforas relacionadas con la compra de moda. No la he visto, pero hey, he visto el trailer, enough. Luego he pensado QUE CONSTE QUE A MI SÓLO ME PASA CON PULL & BEAR Y BERSHKA y he vuelto a adorar, allí en el fondo de la bolsa, el vestido nuevo y las camisetillas nuevas y todo ha sido un poquito mejor. Yep, viva la droga (que no consumo). Viva el hedonismo (ocasional). Y nah, no hablo de dinero. Hasta hedonismo psicológico quizás, de lo inesperado, de lo placentero por propia naturaleza en un día de mierda.